Megalodon vs

Megalodonte: toda la verdad

El megalodonte, también llamado megalodon, megalodón, tiburón megadiente y tiburón blanco gigante (Carcharodon megalodon) vivió en nuestro planeta hace aproximadamente entre 20 y 1,6 millones de años (aunque existen teorías que aseguran que pudo vivir hasta hace unos 11.000 años). No obstante todavía hoy día existen numerosos relatos sobre el megalodonte, que sugieren que podría estar vivio y más concretamente en la Fosa de las Marianas.

Como ya hemos dicho en otros artículos de la web, y más concretamente en nuestra sección de “historia del megalodon”, existe un claro y rotundo acuerdo en la comunidad científica internacional respecto de si el tiburón megalodonte continua hoy día poblando nuestros océanos o el megalodon se extingió hace aproximandamente 1,6 millones de años.

Para los peleontólogos marinos y la mayoría de los expertos en tiburón prehistórico, el megalodonte está extinto. No obstante desde nuestra web, queremos no solo recoger aquellos testimonios con base científica, sino también dar la posibilidad a otros testimonios que aseguran que el gran tiburón prehistórico continua viviendo en alguna parte de nuestro planeta. Por ello hoy vamos a recoger una serie de testimonios sobre la existencia del carcharodon megalodon y cómo, más de una persona, asegura haberlo visto.

¿Preparados para esta gran aventura?, ¡Nosotros sí! Lo más importante es que cada uno pueda ver toda la información sobre el carcharodon y pueda, de una menera personal, tomar la decisión que crea oportuna respecto de la existencia o no del gran megalodon.

El megalodonte: el T-Rex de los mares

El megalodonte fue el gran T-Rex del mar durante su reinado acauático (¿o todavía vive?). No obstante el tiburón megalodonte haría palidecer la mismísimo Tiranosaurio Rex en una virtual batalla de grandes depredadores prehistóricos la verdad.

No obstante hacemos esta comparación por que todo el mundo conoce al gran Tiruanosaurio Rex y ha disfrutado de películas como Jurassic Park que puso otra vez de moda el mundo de los dinosaurios y nuestro pasado prehistórico. ¿Os acordáis de aquella terrorífica escena del coche y el T-Rex?, a mí todavía me pone los pelos de punta la verdad…pero solo imaginar que encontrarme con el tiburón megalodonte en el mar, siendo el medio acuático su medio natural y de depredación, me pone todavía más nervioso la verdad :S.

El megalodonte

El megalodonte

Como hemos dicho el ideario popular puso a los dinosaurios de moda otra vez con Parque Jurásico, pero otra gran película sobre tiburones, puso al gran tiburón blanco de moda en la década de los 70 con otra película que hizo que más de una persona se pensara dos veces ir a la playa y más aun meterse en profundidades superiores a la rodilla. ¿Ya sabes que película es?, efectivamente estamos hablando de la popular “Tiburón” del Steven Spielberg.

Tiburón megalodonte

Tiburón megalodonte

Todo esto, seguro que ya estás pensando “habla del megalodonte narices y déjate de películas”, tiene un por qué, pero ya termino esta mini introducción. El caso es que la unión de ambas películas crearón un sentimiento de curiosidad por los tiburones prehistóricos en la década de los 90 que ha creado un auténtico movimiento curioso respecto del gran megalodon.

Dicho todo esto, vamos con lo que has venido a leer, aquellos testimonios que hablan de visionados reales del tiburón megalodonte.

Tiburón megalodonte: inicio de los encuentros

Como ya avanzamos en nuestra historia del tiburón megalodonte, este aparece “oficialmente” en la historia naturalista  de la mano del científico Nicolas Steno en el año 1667 durante una excavación en las costas de Malta.

Steno no fue la primera persona que había visto dientes de megalodon, pero sí la primera persona que los había descrito y que había relacionado aquellos dientes de tiburón megalodonte con los dientes de tiburón que se encontraban de manera habitual en las playas de todo el mundo.

Tiburón megalodonte, sus dientes de megalodon.

Tiburón megalodonte, los dientes de megalodon.

Aquellos primeros dientes encontrados por los paseantes de las playas, los pescadores o paleontólogos aficionados, iban a ser el primer y más importante fósil de carcharodon que se iban a encontrar por la dificultad de encontrar componentes óseos fosilizados dada la estructura cartilaginosa del tiburón prehistórico y del actual.

Más alla de todo esto, los primeros relatos sobre imágenes de megalodonte provienene de historias de marineros y los primeros pobladores de las zonas costeras. En numerosas ocasiones podemos encontrar (en todo el planeta, cosa curisosa y reveladora ya que el carcharodon-megalodon habita o habitó todo nuestros mares) historias indirectas de imágenes de megalodonte.

Estas historias refieren concretamente a los hallazgos en las playas de enormes cachalotes con terribles mordeduras. Muchos científicos han cuestionado dichos relatos asegurando que es perfectamente posible que estoas grandes cetáceos no fueron atacados por un megalodonte, sino que fueron atacados por grupos de tiburones.

Dicha explicación es perfectamente plausible si no fuera por los siguientes hechos:

1- Los ataques de tiburones en grupo son escasos por la naturaleza del própio tiburón: está demostrado que la naturaleza de superdepredador del tiburón (blanco o de cualquier otra clase) no facilita el grupo, sino que más bien lo difulta. Un tiburón tiende a actuar de manera individual y proteger su presa para proveerse su propio alimento, nada de compartir ;).

2- Los tiburones mudan entre 20.000 y 30.000 dientes durante su vida: esto quiere decir que la imagen de megalodonte es perfectamente plausible por lo siguiente: en los restos de animales atacados por tiburones suelen encontrarse dientes incrustados que el propio tiburón habría perdido durante el mortal ataque.

Esto ocurre porque el tiburón muda contastantemente sus dientes, lo que facilita la pérdida de alguna de sus piezas dentales. En ninguno de los casos en los que se encontró una ballena completamente destrozada se pudo observar dientes de tiburón, solamente eran apreciables una enormes dentelladas.

El megalodonte, imágenes de megalodonte

El megalodonte, imágenes de megalodonte

3- Las marcas de la mordedura del tiburón: en este caso la ciencia forense se pone de parte de aquellos que piensan que el ataque de un carcharodon es completamente real y que existe todavía. Los restos de estas ballenas fueron analizados en laboratorio.

Las zonas que mostraban dentelladas y en las que el hueso de la ballena había sido mordido mostraban unas enormes endiduras. Estos surcos en ningún caso se estima que puedan ser producidos por el ataque de un gran tiburón blanco, más bien por un superdepredador con unos enormes dientes y con una enorme potencia de mordedura. ¿Tal vez sean el resultado del ataque de un imenso y grandísimo escualo jurásico?. No podemos saberlo a ciencia cierta, pero da mucho que pensar.

Estos primeros relatos sobre el megalodonte son muy comunes hoy día, pero desde aquí nos gusta ir a fuentes al más contrastadas sobre la posible presencia de nuestro gran amigo el carcharodon. Para ello a continuación vamos a recoger los relatos que NO se ponen en duda hoy día y que han lanzado la gran pregunta de si el megalodon está extinto o no, a la palestra pública.

¿El megalodonte real o no? y los extraños sucesos relatados por David George Stead

Quizá los sucesos que describe el gran naturalista David George Stead sean, reservando protagosnismo a los que relataremos más adelante, los grandes impulsores de la pregunta: ¿megalodonte real o no?

Como siempre, vamos a entender por qué el relato de Stead es tan importantes para aquellas personas que aseguran que el megalodonte es real. No son pocos científicos los que asumen que un pescador o el relato de un marinero no es del todo válido al ser realizado por una persona sin estudios o sin formación científica. Para estos científicos, el relato de Stead es incómodo por su increíble curriculum como investigador y biólogo marino.

David George Stead (6 marzo 1877 a 2 agosto 1957) fue un reputadísimo oceanógrafo australiano que desarrolló su labor científica en prestigiosos centros tales como Wildlife Preservation Society of Australia, de la que no fue solamente miembro, sino fundador y principal motor investigador.

Megalodonte real - David George Stead

Megalodonte real – David George Stead

Es reconido como uno de los principales naturalistas de Australia, hasta el punto de tener una reserva natural a su nombre en la preciosa Nueva Gales del Sur. Además fue uno de los principales asesores en materia de preservación ambiental de los gobiernos de Australia.

Con este curriculum es evidente que David George Stead no es una persona cualquiera y que su relato lleno de valentía y lejos de la posible interpretación por causas formativas es certero y muy poblamente real.

El megalodonte, los pescadores y David George Stead.

Presentado a nuestro investigador y dejando muy claro que no era una persona cualquiera, pasamos a relatar lo que él mismo comprobó y cómo se desarrollo la situación. Durante el verano de 1918 acudió a la llamada de una cofradía de pescadores de la zona costera australiana de Port Stephens, y más concretamente tuvo varias citas y entrevistas con mariscadores de la zona.

Cuando Stead llegó a Port Stephens los mariscadores de negaban a salir a faenar. Según recoge en su libreta de notas, los pescadores (el tipo de pesca del cangrejo en esta zona de australia se realiza con nasa. La nasa es una caja en la que se introduce un cebo que atrae a los cangejos. Estos quedan atrapados dentro de la caja, con los que los pescadores no tienen más que retirar las nasas de las aguas produndas) aseguraban que habían visto un tiburón megalodonte de dimensiones monstruosas.

Stead realizó más entrevistas con los pescadores y de sus relatos se desprendía que un enorme tiburón (según Stead podría ser un carcharodon megalodon) había aparecido en las zonas de pesca profunda con nasa. Los pescadores aseguraban que este enorme y descomunal escualo había engullido nasas enteras y repletas de cangrejos.

Esto es algo impresionante si tenemos en cuenta que las nasas suelen medir más de 1,60 metros y llenas de cangrejos podrían pesar más de 200 kg.

Nasa atacada por megalodonte

Nasa atacada por megalodonte

Los percadores no solo realtan que el tiburón arranca las nasas o las engulle, van más allá y aseguran que arrastras decenas de ellas en su huída. Esto provoca el pánico en la zona y la negativa de los mariscadores a salir a trabajar por el miedo de encontrarse con este impresionante animal que podría poner en peligro su vida.

¿Megalodonte real? El Inspector de Pesca y su relato

Por si Stead tenía alguna duda sobre si el megalodonte era real o un invento de los mariscadores de la zona, decidió acudir al Inspector de Pesca de la zona. Absolutamente todos los pescadores relatavan el mismo hecho: un tiburón prehistórico enorme había atacado las nasas. El realto era coherente y completamente exhaustivo, pero en este caso el Inspector de Pesca pensaba que todo ello se podría atribuir a un gran tiburón blanco y a la imaginación del grupo de pescadores.

No obstante Stead daba credibilidad al realto de los pescadores, pero en lo que no podía podían ponerse de acuerdo era en la longitud del animal que habían visto, lo que hacía sospechar al Inspector de Pesca y creó en Stead dudas.

No obstante algo estaba claro sobre este relato, y así lo dejó escrito:

1- Los ataques se habían producido: sobre este punto David George Stead no tenía duda alguna, los ataques a las nasa de marisco se había producido claramente y las pérdidas económicas existían.

2- Los relatos era exhustivos: si algo está claro en los relatos inventados que engloban mucha gente, es que la línea argumental general se mantiene, pero los detalles fallan en cuanto al realto del grupo. Stead dejó muy claro que el relato de todos y cada uno de los percadores que aseguraban haber visto al megalodonte eran claros y en ellos solo se apreciaba un error respecto del tamaño.

3- Los perscadores estaban familiarizados con la fauna marina de la zona: es curioso, y así lo relata Stead, que estos pescadores están perfectamente familiarizados con la fauna marina de la zona y que por tanto son conocedores de la morfología de las ballenas que pueblan su zona de pesca y por supuesto con los tiburones blancos típicos de Australia. No eran simples ignorantes.

¿Ballena o megalodonte?

¿Ballena o megalodonte?

4- Si los percadores no pescan, no cobran: este es un hecho claro. Los percadores viven y dependen del mar y de su trabajo diario. Inventarse una historia sobre un gran megalodon no les iba a proporcionar más que pérdidas económicas. No estamos hablando del s. XXI sino de principios del s.XX donde a nadie le importaba lo que te ocurriera, ni ibas a salir en la prensa por relatar algo así.

Finalmente Stead realata lo siguiente de manera literal : “El Inspector de Pesca de la localidad en esa época, el señor Paton, estuvo de acuerdo conmigo en que aquello tuvo que ser algo realmente gigantesco para poner a estos hombres experimentados en un estado de miedo y pánico”.

Como vemos el relato del naturalista australiano es bastante impresionante y además viene avalado por su prestigio como oceanógrafo y biólogo marino. ¿Podía este relato sugerir que el megalodonte real existe? En nuestra opinión sí, pero vamos a ver más relatos sobre su posible presencia en los mares y océanos hoy día.

El megalodonte en Japón: ¿Ataque real o ficticio?

Continuando con nuestros realtos sobre el carcharodon megalodon, tenemos que hacer referencia un hecho curioso y aterrador al mismo tiempo. Durante el verano de 2011 se produjo un altercado extraño entre un “tiburón” y un batiscafo de se sumergía en la Fosa de las Marianas.

Según relata el equipo de oceonógrafos alemanes que comandaban la misión, durante una inmersión rutinaria para probar el enorme batiscafo que tenían pensado utilizar para descender hasta la máxima profundidad de la fosa, se produjo un extraño altercado.

¿Podría vivir en la Fosa de las Marianas el megalodonte?

¿Podría vivir en la Fosa de las Marianas el megalodonte?

Según relata Otto Friedrich (director del equipo de investigación) sobre las 9:21 de la mañana el batiscafo había descendido unos 7.000 metros sin problema alguno. Al llegar a la profundidad de 7.043 metros parece deternerse y no desciende más, pero el cordón de mantenimiento eléctrico continua saliendo del barco y adentrandose en el agua.

En ese momento la tripulación decide parar y remontar el batiscafo, pero no puede. Parece que se ha atascado en el fondo o que ha quedado atrapado. Al comprobar el sistema de GPS observan que están en la zona correcta y que deberían estar sobre 11.000 metros de agua. Repentinamente el baficafo queda a la deriba y puede elevarlo. Al salir a la superfice observan que el cordon alimentador está dañado y que el batiscafo tiene mordeduras y destrozos en su cúpula.

Es muy probable que la luz de batiscafo haya atraído “algo”, pero no tiene sentido la existencia de ningún animal a 7.000 metros de profundidad donde ya la presión es insoportable para cualquier animal vivo. De esta noticia dio cobertura el diario aleman Spigel durante dos días solamente. ¿Podemos estar hablando del primer ataque registrado de un megalodonte durante el s. XXI?

¿Existe todavía el megalodonte en nuestros océanos?

Vistos estos relatos sobre el gran tiburón prehistórico es complicado tanto afirmar su extinción completamente, como asegurar que ya no está entre nosotros. Muchas y variadas teorías refuerzan la posibilidad de que el megalodonte este extinto, pero también las hay a favor de su superviviencia hoy día. Queremos ofrecer las teorías que dicen que todía el megalodonte existe, ya que las que la niegan son sencillas de encontrar.

Esta teoría es la siguiente:

El megalodon existe en la aguas profundas: quizá sea la teoría más conocida ya que los fondos marinos están todavía por conocer. Como dato anecdótico el cineasta James Cameron realizo un película documental sobre la Fosa de las Marianas en una evidente denuncia sobre lo inexplorado de nuestro planeta y el dinero derrochado en la carrera espacial.

A estas profundidas nada es seguro y la posibilidad de que un enorme tiburón pudiera sobrevivir alimentandose de ballenas y cachalotes que frecuentan la zona es más que creíble. Además debemos recordar los relatos iniciales que hemos realizado sobre el avistamiento de cuerpos de ballena completamente atacados por “algo” que los científicos no pueden determinar.

Batiscafo de James Cameron

Batiscafo de James Cameron

Por otra parte algunos científicos reconocen la posibilidad de las aguas marinas cálidas a profundidades donde no sería normal encontrarlas por comportamientos básicos de termodinámica. Si recuerdas tus clases de física, el calor tiende a ascender, mientras el frio desciende. No obstante existe cierto acuerdo en la comunidad científica sobre la posibilidad de la existencia de canales de agua templada o “caliente” generada por la propia actividad volcánica de las placas tectónicas que falitaría la supervivencia de un gran megalodonte.

Con ello podríamos explicar los dos hechos básicos, entorno y alimentación.

Hasta aquí nuestro relato sobre la posibilidad de un megalodonte real, como podeis ver no faltan indicios o versiones para asegurar su existencia, pero lo importante es que vosotros mismos saquéis vuestras conclusiones sobre este aspecto.

Abajo en los comentarios podeis inciar el debate sobre la existencia o no del megaldon hoy día, !seguro que todos podemos aprender de ello!

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